La catedral es un edificio rectangular, con un amplio desarrollo en horizontal. Sus cuatro fachadas están compartimentadas en vertical por contrafuertes y rematadas por almenas, lo que le da un aspecto de fortaleza militar. En éstas se conservan las puertas primitivas de la mezquita musulmana, algunas de ellas transformadas por las intervenciones efectuadas en el siglo XVI, así como las que se han ido abriendo en la edad moderna.
En la fachada correspondiente a la ampliación de Almanzor se encuentra la Puerta conocida como de Santa Catalina, realizada por Hernán Ruiz II, hacia 1565. Se compone de dos cuerpos, formado el inferior por un arco de medio punto enmarcado entre dos columnas corintias, con alto basamento, que sostienen un entablamento completo. Sobre éste, el segundo cuerpo presenta tres calles delimitadas por columnas y pilastras. La central es ocupada por un arco semicircular, mientras que las exteriores son adinteladas. En sus interiores aún se conservan restos de pinturas murales, asimismo atribuidas a Antonio del Castillo, aunque por su mal estado son imposible de identificar. Sobre éste se dispone un entablamento con frontón curvo, cuyo tímpano está ocupado por el relieve del Padre Eterno.
Magnifica casa estilo eclectico con aires indianos que se levanta entorno a un gran patio ajardinado con glorieta. Propiedad privada. Se encuentra muy cerca de la plaza de los capuchinos. Ha sido rehabiitada y su vista es de gran esplendor.
El Cristo de los Desagravios y Misericordia, conocido popularmente como el Cristo de los Faroles, fue realizado por el escultor Juan Navarro León en el año 1794 siendo su promotor el capuchino franciscano Fray Diego José de Cádiz. Enclavado en uno de los lugares más tradicionales de Córdoba, la Plaza de los Capuchinos, el Cristo de los Faroles se encuentra iluminado por ocho faroles que le rodean y le dan su nombre popular.