Los canecillos que sustentan el tejaroz sobre la magnífica inscripción que da fe de la iglesia, son de muy buena hechura. Se decoran en todas sus caras libres con exquisito cuidado. Palmetas, entrelazos, figuras humanas, fieras... Incluso un exvoto en forma de pierna que algún caballero o cantero debió de perder y ofreció a la virgen. www.romanicoaragones.com