La fachada construida en 1592 fue sustituida a principios del siglo XX por una de traza mucho más moderna. Se caracteriza por su recargada decoración acorde con el estilo romántico que se recrea en el interior a base de las pinturas y esculturas. Grandes artistas catalanes trabajaron en el interior de la basílica como Josep Llimona que realizó las estatuas de los profetas