Construido como teatro en el siglo XIX y restaurado a partir de 1966, agregando una cúpula de retícula metálica y originales adornos y decoración surrealista dirigida por el propio Salvador Dalí para alojar su obra. Adosado se encuentra un edificio neoclásico decorado y pintado de modo estridente, llamado Torre Galatea, donde Dalí vivió sus últimos años y que tras su muerte ha sido modificado para ampliar el Museo y alojar las oficinas de la Fundación Gala-Dalí.