Entre la segunda y cuarta década del siglo XX bajo la dirección del arquitecto Josep Puig i Cadafalch con la colaboración de Josep Borí y Joan Rubió i Bellver, se realizó otra gran restauración con recuperación de elementos y ámbitos originales así como unas nuevas creaciones neogóticas como el puente en la calle del Obispo que une el palacio con la casa de los Canonges,inaugurado el 23 de abril de 1928 y el proyecto de una gran chimenea en alabastro para la Sala de la Presidencia,realizada por el escultor Josep M. Camps i Arnau, siendo trasladada al Museo Maricel de Sitges en 1935.