la iglesia de San Vicente, fundada también por el conde-obispo Miró en 977. El edificio actual se trata de una construcción románica de transición al gótico, con torre del siglo XVI y una cabecera magnífica que conserva un ábside con arcuaciones lombardas y friso con ménsulas. Destaca el rosetón de la fachada principal y la puerta de mediodía, la de San Rafael, con capiteles esculpidos con motivos orientales. En el interior, no nos podemos perder el altar mayor, con una sepultura gótica de Pere de Rovira, quien trajo a Besalú las reliquias del mártir San Vicente. La portada romanica cuenta con dos arquivoltas la exterior decorada con un torneado helicoidal y la interior enmarcada con palmitas y la figura de un león a cada lado. Los capiteles recuerdan a la escuela escultórico de Ripoll.