De las iglesias de la Reconquista, ésta de Santa Marina puede ser quizás la más medieval de todas. Situada en pleno corazón del barrio que lleva el mismo nombre que la iglesia, y que es popularmente conocido como el Barrio de los Toreros -ya que delante de Santa Marina se alza el monumento al torero Manolete- es una de las más antiguas de Córdoba y sus orígenes se suponen alrededor del siglo VII, siendo reedificada después de la Reconquista. La portada del lado de la epístola de la iglesia de Santa Marina es la mejor conservada del edificio primitivo. Presenta un cuerpo con gablete que se enmarca con dos contrafuertes decorados con puntas de diamante y rematados con flores de lis. La puerta está constituida por arcos apuntados abocinados que apoyan sus capiteles, adornados con figuras humanas y animales, sobre delicadas columnas. En el centro del gablete encontramos una hornacina con una escultura.