La Puerta de Almodóvar se abre hospitalaria, invitando a entrar en la Judería, que es como un pueblo blanco y sosegado. Se trata del único ejemplo superviviente de entre las grandes puertas medievales abiertas en las murallas que rodeaban la ciudad. Consta de dos torreones prismáticos unidos por un arco ligeramente apuntado que desarrolla una bóveda. El arco fue cegado en el siglo XIX por un muro en el que se abrió una puerta adintelada. El monumento está construido por sillería con añadidos de ladrillo y sillarejo.