La venerada en la villa de Oñate, Guipúzcoa, de cuya provincia es Patrona, en sus límites con la de Álava. Se le apareció el 11 de junio de 1468 a un pastor llamado Rodrigo de Balzategui y, a su lado, una campana, ante las que rezó el «Avemaría» y después corrió a avisar a los demás vecinos, que pudieron contemplar, también, el prodigio y la imagen de la Señora. Es una talla sedente, de 36 cm de alto, de piedra, con un peso de nueve kilos, de finales del siglo XIII o principios del XIV, con el Niño, desnudo, sobre sus rodillas. Está expuesta sobre un espino verde, que se dice es el original de su aparición. Entre sus visitantes y devotos más ilustres, se encuentra San Ignacio de Loyola, como lo recuerda una lápida que evoca tales hechos: