destaca especialmente la efigie de Felipe IV, obra del siglo XVII de Pietro Tacca. Está considerada como la primera estatua ecuestre del mundo sujetada únicamente por las patas traseras del caballo. Se situa entre la Opera y el Palacio Real
Ante la fachada principal, de 130 metros de largo por 33 de alto, una esplanada conforma la Plaza de Armas, similar a la del incendiado Alcázar. El Palacio tiene un total de 870 ventanas y 240 balcones, que se abren a fachadas y patio. Las fachadas están inspiradas en las que realizó Bernini para el Museo del Louvre en 1665 y su alzado consta de dos cuerpos: un zócalo almohadillado en la base y, sobre éste, un cuerpo superior de orden jónico con gigantescas pilastras, rematadas por cornisa y balaustrada.
La vista de los jardines del campo de moro y del valle es impresionante desde palacio. Al estar situado el solar del palacio sobre un terreno con pronunciadas pendientes sobre el río Manzanares, fue necesario crear un gran sistema de contrarrestos por dos de las fachadas. Por ello existen una serie de plataformas escalonadas, que tuvieron que ser construidas por el lado de poniente con un sistema interior de abovedamientos que prácticamente llega hasta el río.
Vista desde la plaza de la Armeria. La catedral de Santa María La Real de La Almudena es la sede episcopal de la diócesis de Madrid. Se trata de un templo de 102 metros de longitud y 73 de altura con una mezcla de diferentes estilos: neoclásico en el exterior, neogótico en el interior y neorrománico en la cripta.
El conjunto de vidrieras y pinturas del ábside lo forman siete murales, que componen una corona mistérica, y ocho vidrieras realizadas con cristal soplado en la Isla de Murano (Venecia). Los murales representan los grandes misterios de la fe (de izquierda a derecha): el Bautismo, la Transfiguración, la Crucifixión, el Pantocrátor, la Resurrección, la Ascensión y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. En el centro de la composición, presidiendo toda la catedral, la imagen del Cristo Pantocrátor.