La Puerta del Perdón, situada junto a la torre campanario (construida sobre el alminar), junto a la que se encuentra, en una capilla enrejada, la Virgen de los Faroles. Entrar por la puerta del Perdón y se tiene la perspectiva más bella del patio de los Naranjos, un espacio pensado para la tranquilidad y la armonía, con el soniquete de las fuentes de fondo.
La Virgen de los Faroles es una obra de Julio Romero de Torres pintada en 1928 por encargo del Ayuntamiento. Está situada en el exterior del muro norte del Patio de los Naranjos, junto a la Puerta del Perdon. El apelativo de los Faroles le viene de los que la iluminan y adornan la reja exterior que protege el lienzo. Se instalaba, solemnemente, el día de la Asunción de 1928. En la actualidad se exhibe una copia realizada por su hijo Rafael y el original está expuesto en el museo de Córdoba.
Se conservó el minarete del muro del oeste y fue coronado por un campanario. Todo el se revistió de un estilo barroco, quedando los arcos y ventanas cerrados en el interior, produciendo el efecto de una torre dentro de otra torre. Como en Sevilla, el Patio de los Naranjos sobrevivió al cambio de posesión. Era aquí donde los creyentes se lavaban las manos antes de entrar al recinto a orar. Desafortunadamente el caso de la supervivencia de la Mezquita en Córdoba no se repitió en otros lugares de Andalucía, donde las mezquitas se demolieron completamente para dar paso a la construcción de Iglesias. La de Córdoba se salvó quizás debido a su impresionante grandeza y belleza.
La actual fisonomía del Cristo de los Faroles tiene su origen en las verjas que se levantaron en los años 20 del siglo XX y sus faroles fueron sustituidos por otros más hoscos en el año 1984. Antiguamente, la Plaza de Capuchinos pertenecía al patio del Convento del Santo Ángel (Capuchinos), donándolo dicha congregación a la ciudad, entre otras cosas, por ser lugar de tránsito entre dos barrios muy populares de Córdoba. Mantiene dicha plaza su empedrado original y es el lugar de culto predilecto de Córdoba
En el S. XVIII Córdoba registra una notable implantación de órdenes religiosas, siendo la más popular entre ellas la de los franciscanos capuchinos, a la que pertenecía fray Diego José de Cádiz inspirador del popular monumento del Cristo de los Desagravios y Misericordia, hoy Cristo de los Faroles popularmente, que fue obra de Juan Navarro León en 1794. Situado en una de las plazas más hermosas y místicas de Córdoba, Plaza de los Capuchinos, a la que dió nombre el austero convento franciscano fundado en 1629 sobre unas casas pertenecientes al marqués de Almunia.