Última actualización 27/9/2006 23:28
Todas tienen un cartel que las define perfectamente.
El Tormo Alto. Monolito de 20 metros, milagro o juego de equilibrio, emblema de la Ciudad.
Los barcos. Tres enormes moles de piedra, una flota invencible anclada en la sierra.
El perro. Guardián de una ciudad petrificada, asemeja un fox terrier.
Cara del hombre. Monumental busto de nariz aguileña y boina.
Puente romano. Arco horadadazo en la roca, arquitectura natural.
La foca. Enorme figura imaginaria que representa una foca haciendo juegos malabares con su hocico.
Los Osos. Enormes pedruscos que recuerdan dos osos.
El tobogán. Estrecho y largo callejón rocoso de varios desniveles.
El mar de piedra. Plana y extensa superficie rocosa donde la erosión del agua creó formas que simulan olas y ondas marinas.
Lucha del Elefante y el Cocodrilo. Enormes y caprichosas rocas, asemejan la encarnizada lucha de un elefante que lanza su trompa a las fauces de un cocodrilo.
El Hipopótamo. Inmensa roca zooforma que recuerda un hipopótamo.
El Convento. Un arco ojival en una pared rocosa nos transporta a la edad media.
Los Hongos. Entre los pinos enormes bloques de piedra asemejan hongos gigantes.
El Teatro. En un escenario natural un curioso puente recuerda la embocadura de un teatro.
La Tortuga. La abertura en lo alto de una inmensa roca parece una tortuga con su cabeza fuera del caparazón.
Los Amantes de Teruel. Bloques de roca que parecen los bustos de un Hombre y una mujer intentando besarse.
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